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La Blanca Ciudad

EL VOLCAN MISTI

El Volcán Misti es un símbolo impotante de nuestra Ciudad.

LA PLAZA PRINCIPAL

Una de las más hermosas construidas en el Perú

LA CAMPIÑA

los paisajes que bordean el Cañon del Colca

EL ETERNO CIELO AZUL

Nos acompaña todo el año

EL MONASTERIO DE SANTA CATALINA

Es uno de las principales construcciones arquitectónicas de hace cientos de años

lunes, 12 de agosto de 2013

LOS PAISAJES MÁS HERMOSOS DE NUESTRA BLANCA CIUDAD


BIENVENIDOS

Nuestro portal te da la bienvenida a la Ciudad Blanca de Arequipa.
Aquí encontraras información referente a nuestra ciudad, sus atractivos turísticos, historia, gastronomía y todo lo relacionado a la Blanca Ciudad.

blogerpp@gmail.com

martes, 6 de agosto de 2013

PLATOS TIPICOS

Un chupe de camarones, un rocoto relleno con pastel de papa, un
adobo entre otras delicias culinarias son infaltables en las mesas
de los arequipeños. Sin lugar a dudas la comida arequipeña ha
logrado posicionarse como una de las mejores y más variadas.
El arequipeño de raza realizaba la celebración de la buena mesa
disfrutando de la cercanía de lo rural, debido quizás a sus orígenes lonccos, confundido con sus paisanos menos afortunados,
entre árboles, riachuelos y animales de corral, cerca de fogones
de leña, en amplias mesas de madera, dispuesto a una larga y
rociada sobremesa en la que se ríe y canta.
Los conocedores de la buena gastronomía arequipeña saben que
es en las picanterías tradicionales, como las de Yanahuara, donde
puede hallarse lo mejor y lo más típico de la comida local.
La comida se inicia con platos ligeros o “entradas”, el más típico y
renombrado es la ocopa, versión arequipeña de la papa a la huancaína. Son también muy típicos el escribano, la zarza de machas o
tolinas (encebollado con mariscos, originario de Camaná Y Mollendo), el soltero de queso y la tortilla de camarones. Acompaña
al buen sabor de los platillos, el infaltable llatan.
En Arequipa se estila comer por cada día un “chupe” distinto, el
lunes comenzamos con el chaque, el martes el chairo, el miércoles el pebre, el jueves la timpusca, el viernes el chupe de camarón,
el sábado el rache y el domingo el caldo de lomos.
Gastronomía
Arequipeña
Los platos de fondo son variados, entre ellos el rocoto relleno
con pastel de papa, el locro, el adobo, el ají de camarones, el ají
de lacayote, la malaya dorada, cabrito al horno y el cuy chactado.
Muchos platos arequipeños suelen servirse al día siguiente como
parte del desayuno, el famoso “calentao” precede a los grandes
panes de tres puntas.
Tan exquisita es la comida arequipeña que a nivel nacional e internacional, paisanos nuestros han colocado restaurantes con
las especialidades de casa, y ese ha sido el éxito de sus negocios.
Todo visitante que llega a Arequipa no puede dejar de probar estas delicias y para complacer el paladar un buen final es degustar
el delicioso queso helado.
Arequipa es reconocida por el blanco de su sillar, el coraje de su
gente pero sobre todo por la exquisita comida. Las picanterías
arequipeñas son reconocidas por la presentación de sus platos y
el uso generoso del rocoto, fueron concebidas para ser disfrutadas al aire libre.

AREQUIPA


FUNDACIÓN
ESPAÑOLA
DE AREQUIPA
Poco tiempo antes del surgimiento del imperio INCA, se inició el espacio geográfico en el que hoy se asienta nuestra ciudad, estuvo ocupado por algunos 
conglomerados nómadas dedicados a la caza, pesca, recolección e incipientes 
prácticas de agricultura. Todas estas actividades constituyeron la primera base 
económica de la ciudad, es decir, actividades primarias de supervivencia.
Arequipa antes de la llegada de los españoles, estaba conformada por asentamientos humanos de poca jerarquía dentro del sistema urbano del Tahuantinsuyo. Fue una ciudad de paso entre la costa y la sierra (camino al Cusco) sin un 
importante rol económico o administrativo dentro del imperio.
A la llegada de los españoles, la ciudad de Arequipa, fue fundada por don Manuel Garcí de Carbajal el 15 de agosto de 1540 por orden del marqués don Francisco Pizarro fundó la Villa Hermosa de la Asunción del Valle de Arequipa, 
después de haber trasladado previa consulta y juramento, a los españoles que 
se habían instalado en Camaná. Fue establecida “encima de la barranca del río” 
según reza el acta fundacional. A partir de este momento, se proyecta como una 
urbe foco de desarrollo en el sur del Perú.
El 2 de noviembre de 1575, por sus grandes servicios prestados a la Corona, en 
nombre de su Católica Majestad don Felipe II, el Virrey don Francisco de Toledo, concedió a la ciudad de Arequipa el título de “MUY NOBLE Y MUY LEAL”, 
comprobándose que sus fundadores fueron gente principal y distinguida; que 
estuvieron al lado de los Pizarro cuando la ciudad de Los Reyes fue sitiada por 
el ejército de Manco Inca; que estuvieron bajo la bandera del Licenciado Vaca 
de Castro, haciendo campaña contra Almagro y contribuyendo a su derrota en 
la batalla de Chupas; que dieron asilo a Diego Centeno cuando estuvo perseguido por don Francisco de Carbajal; que engrosaron las filas de Blasco Núñez 
de Vela, concurriendo a la batalla de Añaquito, lo que les valió confiscación de 
sus bienes, prisiones y crueldades. Que conocida la llegada de don Pedro de la 
Gasca, lo apoyaron decididamente, colaborando en la organización de las fuerzas de don Diego Centeno y enviando a don Manuel Garci de Carbajal cerca del 
Licenciado, con fuerte suma de dinero recaudado generosamente entre todos 
los vecinos.
El territorio regional se organiza sobre la base de la institucionalidad feudal. 
Se centraliza todo el poder en una sola institución: la iglesia. El rol que juega 
Arequipa en tal periodo, fue de Centro de Organización de la región sur, ante la 
necesidad de una salida al mar para el aprovisionamiento de las provincias del 
interior andino y la exportación de riqueza a la metrópoli (España).
Con el paso de los años, se presenta un auge en la actividad comercial lanera, 
vitivinícola y minera, sin embargo, los efectos de la gran depresión se dejan 
sentir en Arequipa, cayendo la demanda de los productos de exportación y de 
importación, bajando los precios del algodón, el 
azúcar y la lana.
El impulso industrial vinculado a la apertura de 
nuevas vías interregionales, al Ferrocarril y orientado al mercado interno del sur, da paso a una 
mayor diversificación económica, convirtiendo a 
Arequipa en el Eje Industrial del Sur.
La ciudad de Arequipa después de su fundación 
se convirtió rápidamente en una importante villa en las colonias españolas del Perú dado que 
era un paso obligado en el transporte de la plata 
extraída de las minas de Potosí (actualmente Bolivia). Además, era un centro del comercio entre 
Lima (capital del virreinato español) y el sur de 
las colonias españolas (todo el sur de Latinoamé-
rica).
Todo esto hizo de la ciudad de Arequipa el hogar 
de familias pudientes que llevaron a cabo grandes construcciones como mansiones e iglesias, 
entre ellas la Catedral de Arequipa, el Convento 
de Santa Catalina, así como el Monasterio de la 
Compañía.
La arquitectura arequipeña de la época colonial 
se caracteriza por el uso del “sillar” (roca volcánica blanca cuya naturaleza porosa la hace fácil de 
esculpir), motivo por el cual se le dio el apelativo 
de la “ciudad blanca”. La arquitectura desarrolló 
un estilo propio llamado “mestizo” en el cual se 
combina el esculpido de la roca “sillar” para los 
frontis de las iglesias y casonas. Uno de los mejores ejemplos de esta arquitectura es el Convento 
de Santa Catalina, construido íntegramente con 
sillar, y cuyas dimensiones nos permiten considerarla una pequeña villa enjaulada dentro de la 
ciudad, con callejuelas, casitas y plazoletas.


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